Celulitis infantil: síntomas, causas, tratamiento

Lorena
Lorena

La celulitis infantil infecciosa es un problema que suele aquejar a muchos niños pequeños. Si quieres saber en qué consiste, cuáles son sus síntomas principales y cómo prevenirla y tratarla para que no afecte gravemente a tu hijo a continuación te contamos todos los datos que debes conocer sobre la celulitis infantil.

Qué es la celulitis infantil infecciosa

La celulitis infantil infecciosa es una infección de la piel que afecta a los niños y es causada por algunas bacterias. Se trata de una infección común de la piel que causan estos gérmenes que mencionamos y que hace que la piel tenga un aspecto enrojecido e hinchado, además provoca dolor y suele estar caliente cuando se toca. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo y normalmente lo hará en una zona pequeña de la piel de los niños que se irá extendiendo si no le ponemos remedio.

De esta forma, si dicha infección no se trata puede llegar a propagarse hasta los músculos y las articulaciones transformándose en una afección grave llegando a afectar al sistema sanguíneo o linfático de los niños. Si quieres conocer más datos sobre la celulitis también puedes revisar los tipos de celulitis que existen según sus características, sus causas, su lugar de aparición y los problemas que pueden suponer para los niños o personas que padecen estas dolencias.

Síntomas de la celulitis en los niños

Entre los principales síntomas de la celulitis infantil encontramos que la piel de los niños estará dolorida e hinchada. Además presentará tonos rojos y estará escamosa. Normalmente también estará sensible y caliente y si no se trata el problema irá aumentando de tamaño. Otro de los síntomas que puede producir la celulitis infantil es cefalea o dolor de cabeza, acompañada de fiebre que puede llegar a durar más de dos horas. Los niños que la padecen se verán enfermos y somnolientos.

A algunos pequeños la celulitis infantil puede provocarles también vómitos e incluso cambios en habilidades como el habla o la personalidad. También puede hacerles perder peso, dificultarles los movimientos, hacerles sentir débiles e incluso provocarles convulsiones. Los niños también pueden presentar problemas en la vista, dolores de cabeza y rigidez en el cuello a causa de este problema.

Causas de la celulitis infantil

Entre las causas principales de la celulitis infantil encontramos las bacterias o gérmenes como los estafilococos y los estreptococos. Estas bacterias pueden entrar en el cuerpo de los pequeños mediante cualquier tipo de herida o corte. Los niños tienen además más probabilidades de contraer celulitis infecciosa si presentan problemas de descamación en la piel o de piel seca. También podrán contraerlo los niños que tengan cortes y quemaduras, así como todo tipo de infecciones que afecten a la piel de los pequeños.

Si les pica una araña o algún otro tipo de insecto o si han sido sometidos recientemente a una operación también habrá que tener especial cuidado para que no contraigan esta enfermedad.

Además es importante tratar este problema en cuanto sea detectado porque cuando se encuentre dentro de la piel del niño esta infección puede llegar a propagarse rápidamente a otras partes del cuerpo, siendo las piernas y los pies las zonas más comunes desde las que los pequeños contraen esta enfermedad.

Cómo tratar la celulitis infantil

Si crees que tu hijo puede padecer celulitis infantil debes llevarle al médico cuanto antes. Éste se encargará de realizarle un examen físico, pudiendo realizarle también un análisis de sangre. Además los médicos marcarán la zona infectada para controlar si se va extendiendo.

Para tratarla los médicos suelen recomendar antibióticos por vía oral. Si la infección es leve bastará con una crema antibiótica. Además si la infección es más grave o va empeorando habrá que aplicar al niño un antibiótico de forma intravenosa.

La celulitis infantil tiene que mejorar después de unos días de tratamiento con antibióticos, pero los expertos también recomiendan complementar el tratamiento en casa con ibuprofeno para la fiebre o el dolor (nunca aspirinas para los niños). Además podremos ayudarle a sentirse mejor aplicándole compresas frías en las áreas afectadas.

Para tratar las heridas lo mejor es lavar la zona afectada con jabón antibacteriano y aplicarles después una crema antibiótica. Es mejor cubrir la herida con una venda y usar siempre vendajes en seco bien limpios, así como hidratar la piel de los niños adecuadamente. Los vaporizadores de aire frío son también una muy buena idea para evitar que la piel de los pequeños se agriete.

Si los niños no mejoran después de dos días de tratamiento o siguen con fiebre será fundamental volver lo antes posible al médico para que éste pueda barajar otras alternativas para curar al pequeño.

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